¿Cuándo y cómo?
En fin un de semana.
Testimonios
Este retiro además de ser una introspección hacia dentro y una manera de reflexionar sobre ciertas cosas, ha sido mucho de compartir con los compañeros. Todos tenemos heridas y juntos lo hemos hecho posible. Hay una diferencia enorme de cuando entramos a cuando salimos… miradas brillantes, ilusión por las cosas a poner en práctica.
Se lo recomiendo a todo el mundo que se quiera hacer un regalo o hacérselo a alguien. Es una experiencia maravillosa, un aprendizaje estupendo.
- Eva R.
El Retiro ANTAYA llegó en un momento un tanto turbulento de mi vida. Si tuviera que describirlo en una sola palabra sería “TRANSFORMADOR”.
Y no solo por la experiencia vivida allí, sino también por la conductora de todo el proceso, Thais Alonso. No hay palabras para describirlo, hay que vivirlo.
- Gemma L.
Thais siempre consigue en todas sus formaciones, que todos los asistentes no seamos alumnos, sino más bien familia, hace de cada formación un momento de paz, calma, apertura, relajación, aprendizaje, etc…
En el retiro de ANTAYA, cuando llegué al lugar ya sabía que algo muy bueno saldría de esos días, el lugar es de cuento de hadas, el entorno, las personas asistentes al mismo, el staff que nos cuidaron como a hijos, comida casera y riquísima.
Lo que puedo decir es que me transformó ese retiro, encontré caminos para seguir avanzando y conocí personas maravillosas y técnicas para mi bienestar.
Thais te agradezco mucho ese fin de semana a ti y tu pequeño pero gigante equipo.
Mil gracias.
- José Antonio H.
Caí en este retiro casi por casualidad. Desde el principio me declaré la menos experta del grupo y confieso que llegué con mis propios prejuicios.
Lo que ocurrió en ese precioso lugar, entre ese pequeño grupo de desconocidos guiado por Thais, en apenas unos minutos, no sé explicarlo con palabras. Fue algo mágico, enriquecedor, auténtico, profundamente sanador… un verdadero regalo para el cuerpo y el alma.
En cuanto a Thais, yo no la conocía, y descubrí a un ser excepcional que desprende respeto, dulzura, generosidad, conocimiento y paz. Tiene una capacidad muy poco común: la de mirarte y cuidarte de forma individual, incluso dentro del grupo. En todo momento te sientes vista, escuchada, reconocida, aunque el trabajo sea compartido. Y lo más hermoso es que estoy segura de que cada uno de nosotros tuvimos esa misma sensación, como si el acompañamiento fuera íntimo y personal para todos a la vez.
Cuando el retiro terminó, creo que ninguno de nosotros quería volver del todo. Había una sensación compartida de calma, de estar en el lugar correcto, que costaba dejar atrás. En cuanto llegué a casa, lo primero que hice fue dar las gracias a la persona que me recomendó a Thais y este retiro. Hoy sé que fue un regalo.
Creo sinceramente que es una experiencia que todos deberíamos regalarnos al menos una vez al año.
Gracias, siempre.
- Monica F.